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15 de mayo de 2011

Con la Promo 2011, Boca está feliz

Martín Palermo, héroe de la tarde en La Bombonera, en su último superclásico, marcó el segundo gol de Boca. Carrizo tuvo un blooper impensado y clavó el 1-0 en contra. Almeyda y Clemente expulsados en el minuto 93. River complicadísimo con el promedio. Boca sonríe.

El Titán cabecea al gol y clava el segundo para Boca.

Boca 2 - River 0
Análisis del encuentro

El partido no fue para nada bueno. Tuvo pocas llegadas en el primer tiempo, mucha más acción vertical en el segundo, pero no hubo tapadas brillantes de los arqueros, ni jugadas de peligro extremo en las áreas. Por conclusión, contadas con los dedos de una mano. La Bombonera se preparó para recibir a un River alicaído por la última derrota ante All Boys en el Monumental. Mientras que los Xeneizes lograron un buen triunfo ante Argentinos en La Paternal, con un buen envión anímico. Sin embargo, sería el Millonario el que intente jugar más y tener la pelota en los primeros instantes de partido. Con la movilidad de Lamela y la participación de Funes Mori en cada gestación de alguna maniobra, querían abastecer a un Mariano Pavone que se mostraba como definidor de cada asistencia que se pudiera presentar. Poco sucedió en los primeros 20 minutos de juego. Boca proponía el toque y la explotación de las bandas, pero, sin llegar a vulnerar el área contraria.

 Abrazo de gol: Insaurralde intenta contener la locura de Martín. Incontrolable.

Momento clave. Minuto 22, salida de Maidana y entrada de González Pires. Cambio repentino, pero el central ya no podía continuar por una molestia en su tobillo, que lo aquejó y lo mantuvo en cautela durante la semana. Eso, termina siendo muy importante, en el orden defensivo del equipo de Juan José López. Cinco vueltas del reloj de Loustau pasaron para la primera emoción de la tarde en La Boca. Mouche genera un corner impensado, desde tres cuartos, tirando al primer palo de Carrizo la pelota. De ese envío, viene una jugada desafortunada del 1 visitante, una salida sin problemas se transformó en gol porque la bocha golpeó en su pierna, y se metió increíblemente, y lentamente por el medio de su propia valla. Insólito, pero real. Boca se encontraba con un gol tranquilizador en este tipo de partidos tremendos en los que la tensión a veces es incontrolable (ya entenderán mas adelante el por qué).

Riquelme presionando a Carrizo en una de las tantas salidas por abajo de River.

Sin entrar en juego, Riquelme no era eje de las acciones que iniciaban los de Falcioni, y eso se notaba en la resolución por los últimos metros. Faltaba justeza y profundidad. Carrizo casi no había trabajado hasta ese blooper increíble para la tercer bandeja riverplatense. Y para colmo de males, sin poder reponerse del primer cachetazo del clásico, Juan Pablo recibe el segundo tanto tres minutos después. 30 corrían cuando de un centro también (pensar que Boca hasta hace 5 partidos los padecía y ahora parece explotarlos como en los viejos tiempos, que paradoja...), llegó un rebote al medio de la puerta del área. Pelota arriba, salían todos y Palermo habilitado en un costado del territorio del arquero Carrizo, puso de cabeza y por encima de la mirada del guardameta el 2-0. La emoción explotó al grito del Titán en todos los rinconces azules y amarillos. Se siguen tachando los goles en la bandera de la platea xeneize. Otro más para Martin, en este caso, el 234.

Pirueta tremenda de Monzón en el primer gol de Boca. Alegría total.

Boca bancó la ventaja conseguida en el cuarto de hora que quedaba y se fue al descanso con la tranquilidad de no haberse vuelto loco defensivamente, y con la certeza de un amplio margen a favor. River era un mar de dudas para poder derribar la valla de Lucchetti. Es cierto que en el trámite fue más el Millonario en posesión y aproximaciones, pero Boca golpeó las puertas del gol, y las pelotas entraron. También se debe decir que en esos primeros 45 minutos, hubo al menos dos penales en pelotas quietas en el área de Boca a favor del visitante. Dos agarrones claros de Caruzzo, en primer término a Maidana, y en segunda ocasión a su reemplazante, González Pires. Torpezas del ex Bicho que no vió Loustau ni el asistente.

De lo mejorcito de River. Erik no se escondió nunca y
 trató de jugar siempre por abajo. Clemente, la contracara.

La etapa final tendría a un River decidido a buscar el arco de Cristian David Lucchetti en los primeros 10 de juego. Fue todo lo que hizo La Banda. Un par de llegadas, un cabezaso de Lamela por arriba, un par de tiros de Pavone interceptados por la defensa y enviados al corner. Pero la más clara, fue una muy buena maniobra de Mariano, que se sacó a Caruzzo de encima y definió con la salida del Laucha al segundo palo. Casi sobre la raya final, Monzón la revoleó y salvó a Boca. Después de esa arremetida del Millonario, el partido se puso más vertical y hubo ida y vuelta. Con Riquelme ahora sí haciéndose mas amigo del balón, cambiando de frente, aguantándola, generando faltas y espacios para sus compañeros. La velocidad de Chávez y de Mouche proponían un par de llegadas del local. Primero una media vuelta de Pablo en el área chica muy solo, pensó que estaba marcado, y definió apurado, afuera. Un cabezaso de Matías Caruzzo por arriba, bastante lejos, y alguna que otra mas, fue todo lo de Boca, que lo controló con el resultado puesto, y generó la quinta amarilla de Almeyda (acuérdense de este dato), por una corrida bárbara de Mouche. 

Los último minutos ya serían para las ovaciones. En primer lugar salida de Martín, emocionado, dejándole la cinta de capitán a Riquelme con un abrazo sentido (cuánto vale eso para el hincha), reemplazado por Viatri. Segundos después, la retirada de Román, de buen segundo tiempo, por el ingreso de Tito Noir. Ambos ídolos e íconos Xeneizes fueron aplaudidos hasta el enrojecimiento de las manos de los hinchas. Ya todo era una fiesta para Boca. Ya todo era desazón para River. Tal vez uno de los peores clásicos jugados en los últimos años. Y a pesar de la voluntad de Lamela por querer llevar a River por otro camino, no hubo compañía para él ni sociedad que valga con la entrada de Lanzini. 

La burla que se hizo eco de todos en La Bombonera.

El elenco de Falcioni lo ganó por ser oportunista, por generarse una acción de peligro y por una manito de Carrizo. River en tanto, tuvo ráfagas pequeñas de un equipo que intentó ser protagonista, pero que se quedó con las ganas ante el temple de Somoza, lo incansable que es Chávez, la habilidad de Mouche, la tranquilidad de Lucchetti, la sapiencia de Román y lo tremendo que es Palermo. 

Boca está de juerga. "Un polvo bárbaro" dijo JC Falcioni al final. Mirá si hay tensiones en el clásico. Faltando 30 segundos para que se diera el pitazo final y dos hombres que no supieron manejar sus sentimientos, terminaron afuera. Almeyda, yendose de la cancha besándose la casaca millonaria de cara al grueso de la gente de Boca, sacándose de encima a los policias (estaban obligados a protegerlo de cualquier agresión y mas ante tamaña provocación innecesaria, sabemos lo que el Pelado quiere a River, pero, se le fueron las pulsaciones al demonio). Y Clemente Rodríguez, un tipo que va ganando no debe engancharse en los diálogos/provocaciones/gestos del que pierde. Por eso Loustau cortó por lo sano y los dos afuera.

Boca ganó, deja al borde de la promoción a su eterno rival, cumplió en su casa (había ganado una sola vez -Estudiantes- en todo el torneo), Palermo se fue llorando (ya lo que hizo este tipo en el fútbol argentino no tiene nombre), extrañando estos clásicos que ya no va a vivir más. Lamelancolía de Palermo, un capítulo mas en su película, una alegría más para la gente.
  FICHA DEL PARTIDO

Boca (2)
Lucchetti 6; Clemente Rodríguez 4, Caruzzo 5, Insaurralde 5, Monzón 5; Chávez 6, Somoza 6, Colazo 5; Riquelme 6; Mouche 8, Palermo 7. DT: Julio César Falcioni

Amonestados: Insaurralde, Somoza, Riquelme y Caruzzo
Expulsados: Clemente Rodríguez
Cambios: Viatri por Palermo, Erviti por Mouche, Noir por Riquelme.

River (0)
Carrizo 3; Maidana 5, Ferrero 5, Román 4; Ferrari 4, Acevedo 5, Almeyda 5, Pereyra 4;
Lamela 6,5; Funes Mori 5, Pavone 5. DT: Juan José López

Amonestados: Almeyda
Expulsados: Almeyda
Cambios: González Pirez (5) por Maidana, Lanzini (5) por Acevedo.

DATOS DEL PARTIDO

Arbitro: Patricio Loustau (5): Echó bien a los dos jugadores sobre el final, pero obvio varias infracciones claras que merecían amarillas para ambos equipos y también dos penales claros que no les cobró a River.

Estadio: Alberto J. Armando (Boca Juniors)

Público: 50.000

Por Leandro Scaviolo

25 de marzo de 2010

¡MEDELeité!

Superclásico del fútbol argentino, 10º fecha: Boca 2 - 0 River

Eso puede pensar el Chueco Alves pero Gary fue el autor de los dos goles, para que Boca se quede con la 186º edición del superclásico en la Bombonera. Con Diego Maradona en los palcos, la gente coreó para Riquelme "la Selección". Boca fue más en todas las líneas y se defendió con diez sobre el final por la roja al chileno, que debió irse antes por colgarse del alambrado en el primer gol.

 Gary celebra el primero, luego terminaría el golazo que fue el segundo, 
pero después vería la roja.

Cuánta confianza le dio Alves a Muñoz como un improvisado 4 en la primera de Boca (ya había realizado esa función en las inferiores). Cuanta fe le tuvo a Matías Giménez, teniendo otras variantes como Chávez e Insúa. Cuánta energía positiva le habrá dado el DT a esos dos extranjeros, uno que debutaba, en la zaga central para devorarse a los dos 9 de River. Por allí lo fue ganando Boca, desde la confianza, desde el convencimiento, desde lo psicológico para torcer un torneo muy esquivo hasta este partido que, parece marcar el punto de partida de otro equipo distinto. El planteo millonario era claro, la sociedad de Rojas y Gallardo, los dos tanques de área moviéndose por todo el frente de ataque, y en la recuperación contar con Ahumada y un Almeyda tirado a la derecha. La sociedad no prosperó, la dupla de delanteros no fue efectiva y tuvo sus chances, y queda claro que a los dos 5 de este equipo no les fue bien porque ambos terminaron con amarillas y sin poder frenar a un Riquelme en plenitud. El partido se demoró hasta las 16.00 por una intensa lluvia de papeles y serpentinas arrojadas por los locales. En ese momento llegó Maradona, unos minutos más tarde si el partido hubiera comenzado a horario. La gente cantó y mucho por Román, saludo a Maradona, pero eligió al hombre que hoy viste la casaca azul y oro. Estuvo muy activo el 10 del conjunto del Chueco, porque se volcó a la derecha en el inicio, intercambiando a la izquierda luego con Gaitán y apareciendo siempre a las espaldas de los dos mediocampistas de contención de River y casi en la posición de los laterales de la visita. El 11 de Leo Astrada buscaba cuidarla con los tanques de área y generaba hacer salir a los centrales. Poco inquietó igualmente esa idea de los hombres de La Banda. La primera pelota quieta de Boca, a los 13 minutos, indicando algo ese número en el arco de River de cara a la Doce. Román se disponía a ejecutarlo cerca del vértice izquierdo del área. Todos pensaron que iba al arco y el Xeneize sorprendió. Pelota por bajo de Riquelme que pasó por entre medio de los pies de la barrera, una bocha suave que Medel entrando por el medio, definió al primer palo (habilitado en la misma línea) punteándola antes que Daniel Vega la retuviera. Explosión en los corazones, claro que sí, porque se ponía en ventaja el local, mostraba que era el favorito según el propio número 10 Xeneize, y que ya inclinaba el marcador.
Boca fue administrando la pelota con criterio, fue ordenado atrás. El único error defensivo importante de el cuarteto lo hizo Ezequiel Muñoz, quedando muy enganchado para habilitar una pelota en cortada a Funes Mori, que se fue solo cara a cara con García. El arquero lo esperó, definió por bajo y contuvo. Eso y un tiro libre de Gallardo, por encima del larguero, tan temido por la gente del local, fue lo más relevante que mostró en ofensiva la visita.

Es primera parte; que duró 43 minutos, por los 40 que se debían jugar más los tres de adición de la Coneja Baldassi por el parate que realizó el domingo para limpiar la cancha plagada de serpentinas; mostró muy concentrado al local, buscando cada pelota como la última y haciéndole a cada jugador del Millonario un 2-1 y hasta un 3-1 en la marca, para evitar cualquier aproximación. Los hombres de Astrada en cambio, carecieron de juego colectivo y de peso en el ataque, a pesar de haber tenido algunas chances netas en la segunda parte.

Un segundo perído que tenía que durar 39 minutos, arrancó con un Boca que nuevamente fue agresivo, incisivo y preciso en la entrega de la pelota. Riquelme haciéndose eje de las acciones individuales y grupales, buscándolo con mucha perseverancia a Martín, para que concretase su gol número 219 y sea el goleador histórico del club en todas las eras hasta el día de la fecha. Cuidó la pelota y buscó con mucha decisión el arco de River en los primeros minutos. Avisaba Palermo, a la primera vuelta del reloj, pero justo fue cerrado su remate y enviado al corner. A los tres, la inicia Román abriendola para la escalada de Monzón que llegó al fondo (con caño a Ferrari incluído) mandó el centro atrás, Gaitán la dejó correr por entre sus piernas para Palermo, el Titán estaba muy adelante y retrocedió, pero de frente en la puerta del área llego el chileno y de tres dedos con la diestra la puso al primer palo de Vega con un soberbio impacto. 2-0 para Boca, locura en toda la cancha (menos la tercer bandeja colmada por los fanas del visitante), y parecía abrochar la historia casi desde el vestuario.

Luego, el equipo de Alves se dedicó a prestarle la iniciativa a River y aprovechar algún contragolpe posible para terminar de una vez con el encuentro. El Millonario tuvo poca reacción. Tuvo la pelota, tuvo el tiempo para distribuirla pero no pudo vulnerar a una defensa que estuvo como nunca en todo el torneo. Lo arremetió con lo que pudo, y en el restante yerro de la defensa, River tuvo el descuento a través del mendocino Funes Mori, pero Luiz Alberto, que lo había dejado entrar libre por seguir el centro pasado con la vista, la consiguió envíar al tiro de esquina evitando el destino de arco que traía la pelota. Un cabezazo de Canales cerquita del primer palo donde cubría Gary Medel fue todo lo que hicieron en ofensiva los muchachos de Leo Astrada. Boca, como dijimos, se quedó para la contra y más aún con la expulsión de Medel (que se debió ir antes, en el primer gol cuando se subió al alambrado, teniendo ya la tarjeta amarilla), luego de una fuerte entrada a Almeyda. Así y todo, con un hombre de menos, el Pochi Chávez la tiró al ladito del palo en la puerta de la zona de peligro. River intentó con un tiro de lejos de Gallardo (de lo mejor de la visita sin ser preciso en la ofensiva, pero fue el que más juego le dio al chato equipo) que exigió a García (muy seguro en cada balón que debió intervenir), tirándola por arriba del horizontal al córner. Se fueron diluyendo las chances de remontada de la visita, fue creciendo Riquelme en el pivoteó de la pelota, generando faltas a favor y siendo muy movedizo por toda la cancha tras la salida de Gaitán para acompañar al eterno goleador.
El "CHAU RIBER" en la popular local, postal del clásico, saludando a la gente visitante y a un River que queda comprometido para la próxima temporada, salvo que realice un final de campeonato a pura orquesta, realmente dudoso por este durísimo golpe para todo el plantel. Los aires se renuevan en el Xeneize, que dio una buena muestra de que puede resurgir del bajón anímico y futbolístico y que jugando bien, las cosas pueden cambiar.