10 de julio de 2014

LOS PATRIOTAS

Al mando del General Mascherano, y con Romero en los penales excepcional, la Selección de Sabella llega a una nueva final del Mundial, con soldados dispuestos a todo por esta camiseta, capaces de afrontar al más temible de los ejércitos, el alemán, en la definición del domingo en el Maracaná.




Sargento Romero, el desvalorizado por no estar activo en este año de poco rodaje para él, héroe de una tanda de penales inolvidable, rememorando la que hace 24 años consiguió gestar Goycochea. Chiquito se hizo gigante en un Arena de San Pablo que lo mostró firme, descomunal, sereno y fantástico conteniendo la mitad de las ejecuciones naranjas. Messi, Garay, Agüero y Maxi, en ese orden, los artífices del triunfo en los doce pasos de nuestro equipo.



Una guerra táctica se dio en los 120. Piezas moviéndose al compás de un jostick que no quería equivocarse, de un lado y del otro. Bien planteado por ambos DT, excelentemente ejecutado por sus jugadores. Faltaron chances de gol, verticalidad y explosión en ambos equipos, pero todo fue producto de una perfección esquemática pocas veces vista en los Mundiales, sin margen para el error. Algunos destellos de Robben, sobre todo ese del final en el que escapa a Demichelis (ya amonestado lo deja pasar), que lo pone cara a cara con Romerito, que trata de esperarlo y achicar su definición, pero apareció el capitán sin cinta de este equipo, Mascherano, para mandarla al corner en un cierre que nadie olvidará.


Messi a cuentagotas por el gran planteo holandés, pero siempre ingeniándoselas para dar algo distinto, el Pipa queriendo ser partícipe pero poco pudo hacer a pesar de tener una chance clara, la cual fue anulada por un supuesto offside. Lavezzi solidario, Biglia comprometido, Enzo Pérez demostrando todos sus argumentos futbolísticos para saber por qué estaba él en cancha y no otro. Tremendo Rojo, siempre opción de salida Zabaleta, impecables Garay y Demichelis. En el balance, Argentina había hecho un gran partido. Palacio y Agüero entraron y el primero tuvo en su testa la chance soñada en el alargue, el apuro y Cilessen lo engañaron y su cabeza no elevó demasiado la pelota. También entró la Fiera cuando la cosa se había puesto cansadora, los minutos corrían y las piernas estaban cada vez más pesadas. A los penales, después de un parto que no hacía nacer tras dos horas de juego, al segundo finalista del Mundial.



Y en esa suerte de los duelos jugador-arquero, sin Tim Krull que no pudo ingresar porque Van Gaal ya había hecho las tres variantes. Y los nuestros no fallaron, y los de ellos sí. Así de simple, así de complejo. Así de angustiante, así de emocionante, así de fenomenal, así de soñado, así de perfecto, así de interminable. Maxi Rodríguez, el autor del último penal, desató la locura en San Pablo, en Buenos Aires, y en todas las ciudades del Mundo donde un argentino revoleó su camiseta.



Desde las alas de un General Mascherano, comandando la proeza futbolística más maravillosa de los últimos tiempos, terminando con los fantasmas absurdos de un ejército que se la juega a morir. Con el mejor del Mundo, el craneo más importante de este deporte, con un arquero enorme cuando todos lo trataban de Chiquito. Con un Rojo que lejos estuvo de ponerse colorado en este Mundial. Demichelis haciéndose cargo de secundar al Jefe desde el fondo. Con un Sabella que siempre supo qué hacer y ante quién hacerlo. Méritos sobran, fútbol no tanto. Pero a Argentina le alcanza, le sobra alegría, para estar en la final, sin el Ángel que acompañó de afuera y que es tan pero tan importante. Di María, el hombre ausente presente en su sufrir desde el banco. Holanda, hasta acá llegaste, ocupate de Brasil, que de los alemanes, se van a encargar ellos. Los Patriotas, los héroes de un 9 de julio de 2014, 198 años después vuelven a hacer una imágen soñada para todos nosotros.


El domingo, a las 16, frente a la Alemania con la que todos temen jugar, pero que nosotros vamos a enfrentar. Ustedes son el orgullo de todos nosotros, pase lo que pase, venga lo que venga. Coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir. Ahi vas Argentina, por ese sueño, que está a un paso, a la vuelta de la esquina.

25 de marzo de 2014

Mi amor por Messi

El cariño que le tomé a uno de los exponentes más importantes de la historia del fútbol data de no tanto
tiempo. No sentía este sentimiento años atrás. No me pasaba querer, desear, anhelar que gane todo, hasta en las competencias más íntimas de su vida, que sea un ganador. Aunque, ya lo es por sí sólo, porque es capaz de ser tapa de todos los diarios y revistas del Planeta, que todo el Mundo quiera su camiseta, saludarlo, tomarse una foto, darle su palabra de aliento. Y ahí está él, dispuesto a convivir con todo eso. Y no sé que cambió en mí para empezar a quererlo, a aplaudir cada golazo y a quedar embobado cual niño que ve su juguete favorito

Mi amor por Messi va más allá de ser argentino. Fue un vendedor que se encargó de convencerme de que tengo que comprar todo lo que me vende. Me vende ser humano, ser padre, ser hijo, y ser amo y señor de la cancha cada vez que la pisa. Me vende un bajo perfil, me retrata una vida tranquila dentro de una vorágine tremenda que cualquier otro terrestre sería incapaz de sobrellevar como Él lo hace. Marca la diferencia desde su simpleza, desde su prestancia para afrontar todo: viajes, comerciales, notas, compromisos sociales o benéficos, partidos. Ser Messi no es fácil, y mucho menos sostenerse en ese andar.

Mi amor por Messi escapa cualquier maniobra realizada en cancha, a cualquier funcionalidad dentro de un sistema táctico empleado por Tata Martino o Alejandro Sabella, pasa por otras cuestiones. Por ser elegante en su vida privada, por ser marido, por ponerse a cocinar teniéndolo todo, porque tiene con qué ser ejemplo en un montón de cuestiones que lo hacen adorable y admirable. Pero si de fútbol se trata, Él te puede convencer de que los records están para romperse, los premios para ganarse, los goles para hacerse, los elogios para recibirlos, los balones de oro para coleccionarlos y que su vida futbolística pareciera inoxidable. Su visión de juego son capaces de poner en jaque al Mundo esperando su certera resolución, con un pase magistral, con una definición lujuriosa o con un sombrero al defensor más duro de todos. Messi tiene todo: gambeta, velocidad, precisión, inteligencia, lectura, ritmo, pausa, juego, solidaridad, compromiso, talento, magia, o lo que sea que se pueda expresar con la esférica, Él lo puede hacer.

Mi amor por Messi no es desde purrete en Newell´s o desde sus primeros pasos en Barcelona. Mi amor es contemporáneo, no tanto como su hat-trick en el Bernabéu, pero sí data de pocos años. Entendí a Messi, saqué mis prejuicios a un lado, comprendí cómo es vivir en sus piés, de alguna manera, creyendo en lo que dice y en lo que hace. Coroné cada uno de sus triunfos y lamenté las pocas derrotas que alguna vez este ganador ha tenido. Porque más allá de todos los que duden de su entereza, de sus ambiciones y de profesionalismo por no cantar el himno, Él es mucho más que cualquier agravio. Es más grande que todo y que todos, en sus 1,69mts.



Mi amor por Messi quiere que gane el Mundial, para Él mismo, lo merece más que cualquiera y así eliminar los últimos fantasmas que rondan sobre su ser, porque pareciera que esa es la prueba de fuego que debe superar para ser un grande de la historia, aunque no sea así. Nadie es amado en todo el Planeta, es muy difícil lograr un consenso global, pero Lio está logrando eso, desde su humildad y talento, desde su furia y precisión en cada arranque en velocidad, desde cada pelota clavada en el ángulo, desde cada penal perfectamente pateado, tiro libre o jugada en movimiento, desde cada pase bien devuelto, cada pared, gambeta, destello de luz en un fútbol iluminado por su persona, desde sus declaraciones y su caminar por la vida como si todo fuese natural, que la efervescencia le pasa cerca, pero no lo afecta. Perdón Lionel, por haberte juzgado sin conocerte en un tiempo en el que no supe valorarte. Hoy sé la clase de jugador que sos y lo capaz que sos. Como persona se trasluce en su transparencia todo lo que es.


Hace Lio, lo seguirá haciendo, y seguramente su revoloteo no deje títere con cabeza, pero dejará a mi corazón enamorado y a los corazones del Planeta entero apasionados por su fútbol para siempre, para Thiago y para los que vendrán después y entenderán de lo que se trata, este amor por Messi.


18 de diciembre de 2011

Fiesta de fin de año

Exhibición Blaugrana para una consagración cantada. Barcelona liquidó en el primer tiempo el trámite de la final y se encargó de controlarlo, buscar el cuarto gol y encontrarlo en cuanto se lo propuso. Paliza al Santos 4-0 y campeón del Mundial de Clubes en Japón.

Por: Leandro Scaviolo
Al compás de un buen flamenco, de un buen tango, de un buen rock and roll, o como quieran. Barcelona baila y hace bailar al público. Los rivales, suelen ser "bailados". Si cada vez que hay un pase, es un comienzo de una pieza intachable, llena de armonías con la pelota. Si cada vez que Messi toma el balón, el OH! de la gente es un coro de ángeles que se hizo cita en Yokohama (esta vez). Si en cada ritmo el Barcelona se las arregla siempre para bailar y ganarse a la mejor mujer de la noche (la copa). Si cuando quiere, es sereno, cauteloso, prolijo y sensato. Pero cuándo tiene que lograr la conquista multitudinaria es desfachatado, ambicioso, virtuoso, poderoso. Simplemente fantástico.

Hablar del partido es como hablar de un recital en donde un sólo protagonista suele llevarse las ovaciones. este duelo sudamericano-europeo también calcó esa situación. La voz líder en los pies de Messi, la fortaleza en la batería de Dani Alves, la sutil melodía lanzada desde el bajo de Iniesta, la particular precisión en la guitarra de Xavi, y un conjunto que acompaña con lo que sea, una danza interminable para bailarla hasta el final.



Santos fue ese espectador que debe romperse las manos para admirar lo que vio enfrente de sus propias narices. Porque cuando se quiso acordar, estaba en la final, y ya caía 3-0 al cabo de los primeros 45 minutos de carnaval futbolero. Messi, llevando su voz (pié) a lo más extremo de los agudos para concretar el primer gran grito. Xavi, ajustando su instrumento con una precisión admirable. Y culminó Fábregas, otro que en la banda no pasa desapercibido nunca, sólo colocándola al lado de un poste para salir a celebrar.

El conjunto blanco sólo tuvo una ocasión y allí estuvo el representante de esta banda, el manager, el que maneja todo desde el fondo, el gran Víctor Valdés. El complemento tendría más participación del guardameta del gran Pep, pero fue porque los ritmos fueron variando en el recital blaugrana. El Barça se fue adecuando a lo que fue generando. Punzante cuando se le antojó, luego dividió dominio del balón con el Santos, y allí, Borges, Ganso y alguna llegadita de Neymar pusieron en atención a los guardianes de la meta. Pero no mucho más.

Para el final, lo venía buscando Dani Alvés a ese gol que lo llevara a redondear una noche majestuosa a nivel personal. Pero jamás egoísta, cedió un pase-gol a Messi, cara a cara en el centro del área con Rafael, y Lionel resolvió de manera extraordinaria, ya que pocos jugadores pueden eludir y dejar en ridículo como hoy lo hizo el crack mundial. Y luego tirar la pelota para el beso número 53 en el año para La Pulga, que es tan gigante.

Todo lo que se diga de esta banda comandada desde las afueras por un hombre que la maneja desde las sombras, que nunca se adjudica los éxitos como propios, que tiene un compromiso de corazón a corazón con el club que tanto quiere, que promulga las banderas del sacrificio, la solidaridad en cancha, y tratar a la pelota como nunca antes la han tratado. Respeto por el juego, solvencia, creencia en lo que se quiere y se puede lograr, la Banda de Guardiola hoy más que nunca es el fiel reflejo de un fútbol único, que no sabe de nombres propios, porque por más que resaltemos a unos cuantos, el resto es realmente un enlace homogéneo en la consagración colectiva. El claro ejemplo es cómo finaliza jugando el Barça el encuentro. Con una línea de tres hombres integrada por Mascherano como stopper derecho, Fontás de líbero y Abidal el stopper izquierdo. Una cosa que sólo se puede hacer en un equipo así.

La soberbia presencia de Puyol, la seguridad de Valdés, el temple de Abidal, la prestancia de Piqué, el sacrificio de Busquets (enorme), el inteligente Iniesta, el sutil y lujoso Xavi, el maravilloso Messi, el impecable Fábregas y hoy el voluntarioso y picante Thiago, conformaron un sistema que nadie notó que faltaba Alexis, que nadie supo de la lesión de Villa, y que a nadie le hizo falta tenerlos en cancha porque la banda sigue tocando, al compás de sus propios pies y por el bien del fútbol. Lo dijo Neymar, quién estuvo lejos de brillar en el encuentro: "Hoy aprendimos a jugar al fútbol", la enorme promesa brasilera tuvo la coherencia y la sinceridad para decir lo que pensaba. Valorable 100%.

"El Barcelona es arte, es música para nuestros ojos y
nuevamente es campeón de este Mundial de Clubes."

TOP 3 DE LA FINAL: MESSI, DANI ALVES y XAVI.

PREMIACIÓN DEL MUNDIAL DE CLUBES 2011

CAMPEÓN Barcelona (ESP)
SUB-CAMPEÓN Santos (BRA)
TERCER PUESTO Al Sadd (QAT)

PREMIO FAIR PLAY Barcelona

BALÓN DE ORO Messi (Barcelona)
BALÓN DE PLATA Xavi (Barcelona)
BALÓN DE BRONCE Neymar (Santos)




Fotografías: http://marca.com y http://fifa.com  //

10 de diciembre de 2011

Planeta Barcelona

Dio vuelta un encuentro que le fue adverso desde el túnel. El Barça es dueño de un nuevo Derby, en el Bernabéu, por 3-1 con una cátedra de cómo reponerse ante la adversidad, llevar adelante el partido, y golear al Madrid en sus propias narices.


Tiene al Mundo a sus pies. Es un Universo paralelo que respira fútbol. Una historia que hace años comenzó y que es de nunca acabar. Barcelona se quedó con total autoridad con la sonrisa plena en un nuevo clásico de la Liga de las Estrellas. El Real Madrid fue un cúmulo de intentos individuales que jamás fueron enlazados.

La fortuna comenzó dándole un guiño en el destino del Merengue. Mala salida desde abajo tras pase de Puyol de Víctor Valdés, que derivó en los pies de Di María, sesión fallida al centro del área, remate de Özil desde afuera, rebote en Busquets, y definición de bolea de Benzema para que la catarata de errores en la jugada derivara en gol. Sólo 22 segundos bastaron para que las gargantas del Bernabéu gritaran bien fuerte un desahogo contenido por varios meses. El equipo de Mou arrancaba las acciones de este partido de inmejorable manera. El local se dispuso a presionar la salida blaugrana, aún mas de lo que lo tenían pensado tras esa fallida salida del arquero catalán. Sin embargo, el Barça jamás dejaría de lado su filosofía de juego, su ADN emparentado directamente con el cuidado de la pelota. Y por ese camino siguió transitando y Victor siguió jugándola por bajo para que nadie sospechara de un bajón anímico del guardameta.

Los minutos fueron corriendo, y tras algunas imprecisiones marcadas en los pases del Barcelona y levantar el pié del acelerador por parte del Madrid, Messi tuvo una chance inmejorable tras otro yerro, esta vez de Ramos para que Casillas se luciera con una tapada al raz del suelo. El Barça de Pep insistía en encontrar los caminos pero se le hacía difícil, hasta que Lionel Messi encontró la llave para abrir la portería de Casillas. Porque decidió él desde la cancha mandar a Alexis Sánchez entre los centrales, dejar que Dani Alves suba por ese andarivel y el 10 arrancar un poco más atrás. Tremenda jugada de La Pulga, del Hombre que nació con la pelota en los pies, y difícilmente se la puedan quitar. Messi hizo una maniobra talentosa, como marca su genética, como lo siente cada argentino, un verdadero distinto de este deporte. Pase milimétrico para el Niño Maravilla entre Pepe y Ramos y una definición cruzada digna de enmarcar. Gol de otro Planeta, golazo en el Bernabéu para el empate.

Para el Real, el cronómetro marcaba los 30 de juego, esa fue la resistencia que pudo ofrecer. Luego, a pesar de que el Merengue tuvo llegadas, pocas veces salió de contraataque. Muchísima voluntad en Di María, el más claro fue Mesut Özil, en un escaso primer tiempo desde lo futbolítico y creativo para el equipo blanco, y poco más para destacar. En Messi nació el empate y allí también se crearon dos criaturas que crecieron a pasos agigantados en el partido. Uno de ellos, el Cerebro; el otro, el Guardián, el Soldado número uno de este conjunto de Guardiola. Iniesta y Puyol hicieron un partidazo en todos los aspectos, y fueron de menos a muchísimo en esos 90 minutos de juego.

La primera etapa se iba con la sensación de que el Madrid había llegado un poco más, pero el Barça fue efectivo en dos chances netas que tuvo: un gol y parda en el marcador.

El complemento nos traería toda una cuota de incertidumbre de cómo lo llevarían a cabo ambos. Real Madrid no supo contrarrestar ese juego asociado tan aceitado en Barcelona, tanto que los debe aburrir tratando de encontrar soluciones a los problemas que generaban estos temibles 11. Y es que el Mundo paró para mirarlos adentro de la cancha, es que el Planeta se quiere regodear de fútbol. Y por ese camino, emprendió el Barcelona el principio de un inobjetable triunfo. Más allá de lo que pudo hacer el Merengue, los de Guardiola administraron el juego, las situaciones, los pases y los tiempos de un complemento que marcó a fuego las realidades de los equipos. Cuánto que le falta al Madrid para ser como el Barcelona, y cuánto que le sobra al Barça para no ser como el Merengue.

La fortuna devolvió gentilezas y Xavi anotó con desvío clarísimo en Marcelo para que Casillas no llegue nunca. 1-2 el derby. Se le quemaban los papeles a Mourinho. Messi con destellos de magia, Iniesta con una mente brillante, Alexis picante, Dani Alves jugando a lo puntero derecho, metiendo un centro memorable para la llegada de Cesc Fabregas y cabezaso a contrapierna del uno Merengue. 1-3 y a Mourinho se le derritió el partido en la fría noche de Madrid. Kaká ingresó por el mejor de los blancos: Özil. Tuvo la voluntad de crear el brasilero pero jamás estuvo acompañado. Higuaín y Khedira entraron por diferentes urgencias. El primero para marcar algún gol que descuente la historia y el segundo, para que las amarillas en cancha no se transformen en rojas (reemplazaron a Di María y Lass respectivamente).

Lo tuvo Cristiano Ronaldo en su cabeza el descuento, se fue muy cerca del palo derecho de Valdés. Un CR7 que no estuvo a la altura de las circunstancias, como suele pasarle. Más pendiente de sus individualidades que de hacer crecer a un Madrid que había arrancado de inmejorable modo el encuentro. Nunca parece entender Ronaldo que en estos partidos se gana por la fortaleza de un equipo. Kaká también pudo conectar de zurda pero respondió Victor, quién se asentuó con el correr de los minutos.

Los 15/20 finales estuvieron completamente de más. Barcelona manejó con criterio, coraje, seguridad y solidaridad lo que quedó del encuentro para no llevarse ningún chasco antes del pitazo final. Llegó el mismo y todo fue celebración para los de Pep, que supieron dar vuelta una historia que a cualquier equipo le hubiese complicado la vida, al Barça parece simplificársela.

Barcelona lo ganó por destreza colectiva, eso describe lo que significó el partido. Se va al Mundial de Clubes con el mejor envión anímico que podía haber tenido. ¡Cuánto fútbol nos dás Barcelona! Y no es sólo por el fantástico Messi, sino además por 10 guerreros tremendos que jamás dejan sus principios futboleros de lado. Barcelona es lo que el Mundo quiere ver dentro de una cancha, y hoy nuevamente se adueñó de los ojos del Planeta.
FICHA DEL PARTIDO

Barcelona 3 (Sánchez, Xavi y Fábregas)

Valdés 6; Dani Alves 7, PUYOL 9, Piqué 7, Abidal 4; Xavi 6, Busquets 6, Iniesta 9; Fabregas 6, Messi 7, Sánchez 7. DT: Josep Guardiola.

Cambios:
Keitá por Fábregas
Villa por Sánchez
Pedro por Iniesta

Amonestados: Messi, Alexis Sánchez y Piqué

Real Madrid 1 (Benzema)

Casillas 5; Coentrao 5, Ramos 4, Pepe 4, Marcelo 6; Xabi Alonso 5, Lassana Diarra 5; Di María 6, Özil 7, Cristiano Ronaldo 4; Karim Benzema 6. DT: José Mourinho.

Cambios:
Kaká por Özil
Khedira por Lass
Higuaín por Di María

Amonestados: Pepe, Sergio Ramos, Xabi Alonso y Lassana Diarra.

CALIFIACIÓN DEL PARTIDO: 9



1Barcelona37
2R. Madrid*37
3Valencia*30
4Levante*29
5Sevilla*24
6Málaga*23
7Osasuna*21
8Atlético*19
9Athletic*18
10Espanyol*17
11Rayo*16
12Granada*16
13Betis*16
14R. Sociedad*15
15Mallorca*15
16Villarreal*14
17Getafe*13
18Racing*12
19Sporting*12
20Zaragoza*10

4 de diciembre de 2011

NADAL ES PARA SIEMPRE

España consiguió su pentacampeonato en Copa Davis tras ganar el cuarto poroto de la serie en 4 sets. El victimario: Rafael Nadal. La víctima: Juan Martín Del Potro. En un partido épico, ambos dejaron el alma, pero la Ensaladera va para la paella española. Pronto habrá revancha, una vez más.

SERIE: ESPAÑA 3 ARGENTINA 1 (España campeón)
CUARTO PUNTO: Rafael Nadal (ESP) a Juan Martín Del Potro (ARG) 1-6, 6-4, 6-1 y 7-6(0).

No es la foto esperada, pero quién puede decir que no son grandes campeones.

Que si David jugaba el viernes, ¿Cómo llegaría al domingo? Que si Delpo vencía a David Ferrer el viernes... Todas las especulaciones posibles son viables y respetables, pero ya está. La serie se jugó, terminó y no hay nada para reprocharse. España es nuevamente campeón de la Davis. Si Nadal le ganó a Monaco, fue porque lo paseó tenísticamente. Si Ferrer le ganó a Del Potro fue porque esa noche española de viernes fue la mejor de su basta carrera. Si el dobles argentino pulverizó a los españoles, fue simplemente porque estuvieron Nalbandián y Schwank para decretarlo con autoridad. Si la Torre de Tandil no pudo con Rafa, sencillamente porque enfrentó al enorme, interminable y talentoso Rafa.

En cualquier otro escenario, bajo cualquier otra circunstancia, superficie, rival y final, el partido de Juan Martín de hoy es para la consagración. Y sin dudas que hoy lo consagra, pero no con el trofeo en la mano. Una grandiosa muestra de actitud, de resucitación, de volver a respirar en un partido no apto para fumadores empedernidos, Delpo encontró luces en su tenis, e iluminado un camino que se había hecho tan cuesta arriba como el Everest desde la mismísima base.

Después de un arranque digno de refregarse los ojos, porque Juan Martín capitalizó todas las dudas del manacorí, administrando con una potencia descomunal cada punto, jugando profundo, abierto y certero, se lo llevó 6-1 y lo castigó a gusto y piacere a Rafael, nadie creería lo que vendría después. Porque de no ganar ni un sólo game con su saque (el único lo había obtenido quebrándole a la Torre en el primer game del match), pasó a la transformación de Rafa. Porque Delpo estuvo 1-0, 40-0 con su servicio en el segundo parcial, lo que hubiese marcado un segundo set indefectiblemente para él, por mantener el ritmo de juego, intenso, durísimo, con golpes con una precisión que daban miedo, a un escenario desolador. Nadal recuperó la ruptura, conservó su juego de saque, y le cambió la perspectiva a Del Potro. En un set que fueron palo a palo, con una merma de Juan y un crecimiento notorio del español, llegaron al 10º game con el servicio del argentino que no pudo ser administrado por él de buena forma. Nadal consolidó toda la mejoría vista en los juegos anteriores y con un 6-4 que lo trajo a Sevilla a jugar el cuarto punto.

Una vez enterado del inicio del match para Rafa en ese segundop set, no aflojó. Y a Del Potro el solo hecho de pensar que ya el partido se trasladaba indefectiblemente a jugar como mínimo 4 parciales era toda una preocupación. Nadal sacó el mejor repertorio guardado, destrozando al 11º del ranking tanto como él lo había hecho para con su persona en el primer set, y devolvió las gentilezas: 6-1 para España, y la desilución absoluta para todo el equipo argentino por el contraste oscuro que había tomado el partido en sí.

Con un 2-0 y servicio en el 4º parcial, las esperanzas estaban casi desechadas por todos, los argentinos en Sevilla y nosotros desde Baires cruzando los dedos. Pero, Juan nos tendría guardado una enorme entrega física y espiritual, generada por la mismísima hinchada que lo hizo erizarse y llegar a las lágrimas en medio de su game de servicio. Delpo concretó el 1-2 y nació el partido para él con un quiebre resucitador para igualar el score. No está muerto quién pelea, y mucho menos el que batalla. El banco argentino se animó a cantar, a saltar y a alentar tanto como en el primer set. Sin embargo, otra vez el saque fallaría con errores propios de Juan en las ejecuciones y otra vez abajo: 2-3. A partir de ahí, Delpo hilvanó 3 games al hilo, dos con el saque del español y uno con el propio para reestructurar una historia que parecía ya tener el final feliz rojo y amarillo.

Dispuso de se servicio JM para cerrar el 4º parcial y trasladar el encuentro a un final de película en La Cartuja. Pero nuevamente no pudo Delpo, en discontinuidad con la intensidad de su derecha y Rafa renacía en el set. 5-6 quedó increíblemente el argentino después de haber sacado él dos games de diferencia. Nadal sacaba para Copa Davis, nada más y nada menos. Pero a él también le pesó. Y Delpo quebró impresionantemente y forzó el tiebreak. Y allí, entre yerros de la propia Torre de Tandil y aciertos de Rafa, la historia se cerró con un 7-6(0), con una derecha (zurda) notable de Nadal a la paralela.

Ahí se acabó la ilusión. Delpo estuvo cerca en varios tramos del encuentro de haberlo hecho mas acotado al encuentro o alargarlo en un quinto y definitivo. Pero no se le dio así, el destino y el tenis de Nadal no lo quiso. Un hombre que ha hecho vibrar hasta el cansancio a 28000 españoles con su tenis y con su "espectáculo" en cada celebración.
Lo de la gente argentina en el estadio fue conmovedor. Una mención especial al público español que ovacionó a Juan Martín Del Potro post partido. La Torre hizo creer a 40 millones que era posible, que estaba al alcance de la mano. Dio una grata muestra de caracter, de hombría, de amor propio, de lucha, de hambre, de honor y de actitud que jamás se olvidará. Porque es un pibe de 23 años que se ha hecho grande con cada paso en su carrera. Porque es una bestia del circuito mundial y es argentino. Bendición del Tenis sos Juan Martín, y no me quedan dudas que estarás en lo más alto de esa cúspide mundial de la raqueta. Aplauso para ese dobles nacional que nos abrió la esperanza a un domingo con ilusiones, aplauso para un Tito Vázquez que siente el tenis como pocos, que juntó a los mejores que tenemos para soñar con algo que tarde o temprano se nos va a dar.

Se acabó el sueño en España, pero si hay algo que no se acaba es el orgullo por este equipo. Enfrente estuvieron los extraterrestres del Circuito actual. Y más allá de eso, nosotros tuvimos con qué. Gracias Legión, millones de gracias. El año que viene empezará otro camino en tierras alemanas, y esperemos que esa sí sea, la Davis tan esperada... La que todos queremos tener.